La altura de la montaña y la irregularidad del bosque definen la forma.
El color y la trama del ladrillo realzan el carácter de la geometría.
Un gran espacio en silencio, bajo la luz del sol que ingresa por las luceras.
Y desde adentro, poder ver el cielo, tomar el pincel y transformar el espacio.
La arquitectura como recinto.
Un espacio que reúne y posibilita bajo la luz del sol.
Una geometría que se compone de dos prismas rectangulares que se superponen y se entrelazan en un único espacio capaz de transformarse en el tiempo.
Imaginamos una geometría pura
conformada por materiales austeros y en convivencia con el bosque.
El espacio, como una gran hoja en blanco.
Que bajo la luz que ingresa por las luceras, esté el lugar de las ideas, del pensamiento y el trabajo creativo.
El artista como protagonista del espacio.