La obra se encuentra situada en Villa Rivera Indarte, en la ciudad de Córdoba, Argentina, a orillas del Rio Suquía. El entorno se caracteriza por su abundante flora autóctona y exótica que se extiende a lo largo y ancho del terreno.
El encargo debía dialogar con una casa de principios de siglo XX, un tanque de época que se erige en vertical, una toma de agua a 18 metros de profundidad y una pirca de piedra que acompaña el tejido de los límites.
Una barra que se apoya en el suelo entrelazando preexistencias y naturaleza, capaz de cambiar con el tiempo.
Se concibe una estructura habitable, lineal. Conformada por ocho módulos de 3 metros de ancho x 3 metros de alto x 3 metros de largo cada uno, de acero, que se extienden a lo largo del terreno abarcando una longitud de 24 metros de largo.
Pabellón por lo efímero, como marco, y soporte. Donde las diferentes preexistencias, como también su vegetación existente, buscan entrelazarse con la funcionalidad arquitectónica, promoviendo una experiencia fluida entre el espacio interior y el paisaje exterior.
Asociación por contraste y reflejo, efímero y contemporáneo.
El presente se extiende como marco del pasado.
Tres espacios, tres usos, tres simultaneidades.
El diseño contempla un amplio espacio de uso múltiple que se adapta a las necesidades cambiantes, dormitorio, por momentos en un gran living y por otros en una especie de galería-taller. Acompañado por un baño zonificado para brindar comodidad y funcionalidad, que, se ubicó estratégicamente en relación con el espacio interior como así también con el exterior para abrirse a ambos espacios en simultáneo.
Se extiende un módulo igual pero vacío, que ofrece de marco para que la vegetación se apropie de él. Este módulo de expansión, en forma de plataforma hacia el paisaje, se ofrece como escenario de encuentro y disfrute al aire libre.
Entendido como necesario para conectar las preexistencias, alberga cuestiones de programa, la toma de agua, el acceso al tanque, un baño de uso exterior y por último la integración de una higuera existente que agrega una dimensión natural y orgánica al pabellón.
La estructura se materializa principalmente en acero, ofreciendo resistencia estructural y permitiendo una mayor esbeltez. El revestimiento exterior en aluminio se integra de manera coherente con la modulación y composición de la estructura, creando una fusión estética y funcional entre los materiales seleccionados.
Bajo el concepto de rapidez constructiva, de pre fabricación, economización y etapabilización, se optó por desarrollar este pabellón conformado por una estructura principal de caños estructurales, siguiendo la modulación de comercialización para su correcta optimización.
La última capa, la cara exterior, responde a cuestiones climáticas, durabilidad, mantenimiento, cuestiones estéticas e intenciones proyectuales, se resuelve en material Alucobond, panel compuesto de aluminio, con su acabado exterior en anodizado se convierte en un material que cambia a lo largo del día, marcando la presencia del tiempo como factor fundamental en el lenguaje arquitectónico.
De esta forma, el pabellón refleja la luz diurna y se apropia del día atravesando una gama de colores blanco, opaco, y se convierte en un espejo del paisaje, refleja lo que hay, refleja el verde, refleja el sol.
Algarrobo estacionado de antaño, reutilizado de una antigua casa de campo, se procesa y se usa de manto para el interior. De paredes blancas y sustracciones de módulos para abrirse al paisaje, la madera acompaña todo el interior brindando una calidez espacial y un aroma único y particular.
De cubierta plana que acompaña la lectura de barra en el paisaje, en una especie de homenaje a la línea recta, se recolecta el agua de su pequeña superficie para regar la higuera.
La eficiencia estructural se logra mediante la optimización de la disposición de los elementos modulares, buscando maximizar la esbeltez sin comprometer la estabilidad ni la seguridad. La estrategia de aventanamiento y revestimiento está diseñada para acompañar la modulación estructural, asegurando una relación armónica entre forma y función.
El proyecto incorpora consideraciones sostenibles tanto en la elección de materiales duraderos y reciclables como en la integración con el entorno natural circundante. Se han implementado medidas para reducir el impacto ambiental, promoviendo la eficiencia energética y la coexistencia responsable con el entorno.